7 feb. 2011

Amanecer: Cap. 10 - ¿Qué parezco? ¿El mago de Oz? ¿Necesitas un cerebro? ¿Necesitas un corazón? Adelante, toma el mío. Toma todo lo que tengo


TENÍA UNA ESPECIE DE PLAN MIENTRAS CORRÍA HACIA EL GARAGE DE LOS CULLEN.
La segunda parte de este estaba balanceado hacia el coche del chupasangre en mi camino.
Entonces estaba perdido cuando presioné el botón del control sin teclas, porque no era su Volvo el que sonó y encendió sus luces hacia mí. Era otro auto --uno que resaltaba en la larga línea de vehículos que hacían que uno se babeara de todas maneras.
¿De verdad el me estaba entregando las llaves de su Aston Martin Vanquish, o había sido un accidente?
No me detuve a pensar en eso, en caso de que cambiara la segunda parte de mi plan. Sólo me metí en el sedoso asiento de cuero y encendí el motor mientras mis rodillas chocaban bajo el volante. El sonido ronrroneante del motor me hubiera hecho quejar cualquier otro día, pero en este momento, era todo en lo que podía concentrarme lo suficiente para ponerlo en marcha. Encontré la manivela del asiento y me corrí hacia atrás mientras mi pie le pegaba al pedal. Sentía que me aerotransportaba en el auto mientras salté hace adelante.
Me tomó solo segundos correr por la angosta y vientosa entrada. El auto me respondía como si fueran mis pensamientos los que conducian, en vez de mis manos. Mientras volaba por el verde túnel hacia la autopista, le heché una efímera ojeada al gris rostro de Leah que miraba inquieta a través de los helechos.
Por medio segundo, me pregunté que era lo que ella pensaba y después me dí cuenta de que no me importaba.
Doblé hacia el sur porque hoy no tenía paciencia para ferrys o tráfico o algo que significara sacar mi pie del pedal.
En una rara manera, éste era mi día de suerte. Si por suerte te refieres a tomar una autopista muy viajada a 200 millas sin ver a ningún poli, incluso en los avisos de velocidad de los pueblos de 30 millas por hora. Qué decepción. Un poco de acción hubiera sido bueno, sin mencionar que la información de la patente del vehículo hubiera acalorado a la sanguijuela. Claro, él hubiera encontrado la forma de resolverlo, pero hubiera sido un poquito inconveniente para él.
El único signo de vigilancia del que me dí cuenta fue cuando vi de reojo una piel marrón oscuro que revoloteaba a través de los árboles, corriendo en dirección paralela a mí, a unas millas al sur de Forks. Quil, se parecía a él. Él debió haberme visto, también, porque desapareció luego de un minuto sin alarmar a nadie. 

Otra vez, casi me pregunté cual sería su historia antes de acordarme que no me interesaba.
Corrí, dándo vuelta en U en la autopista, búscando la ciudad más grande que podría encontrar. Esa sería la primera parte de mi plan. 
Parecía que me tomaba para siempre, probablemente porque todavía estaban las hojas de afeitar hiriéndome, pero en realidad no me tomó más de dos horas antes de que estuviera conduciendo hacia el norte, hacia la indefinida y desgarbada postura que era parte Tacoma y parte Seattle. Bajé la velocidad entonces, porque en realidad no quería matar a ningún peatón inocente. 
Este era un plan estúpido. No iba a funcionar. Pero, mientras buscaba en mi cabeza alguna manera de alejarme del dolor, lo que había dicho Leah hoy apareció en mi cabeza. 
Eso se alejaría, sabes, si imprintas. Ya no tendrías porqué estar herido por ella.
Parecía que quizás si alejabas tus opciones, no era lo peor del mundo. Quizás sentirse así era lo peor del mundo.
Pero había visto a todas las chicas de La Push y de la reserva Makah y las de Forks. Necesitaba un rango de búsqueda más amplio. 
Entonces; ¿cómo buscas al azar a tu alma gemela en la multitud?
Bueno, primero necesitaba una multitud. Entonces día la vuelta, buscando un punto que me gustara. Pasé por un par de centros comerciales, los que probablemente habrían sido muy buenos lugares para encontrar chicas de mi edad, pero no podía detenerme. 
¿Quería realmente imprimar con una chica que se pasaba todo el día en el centro comercial?
Seguí yendo hacia el norte y obtuve más y más multitud. 
Al final, encontré un gran parque lleno de niños y familias y tablas de skate y bicis y volantines y picnics y todo el asunto. No me había dado cuenta hasta ahora--era un lindo día. Sol y todo eso. La gente estaba afuera celebrando el cielo azul.
Me estacioné en el puesto de minusválidos--rogando por una multa-- y me uní a la multitud.
Caminé por ahí por lo que sentí que fueron horas.Bastante para el el sol cambiara de lugar en el cielo. Miré la cara de todas las chicas que pasaban cerca mío, haciendome notar, dandome cuenta de quien era linda, quién tenía ojos azules, quien lucía bien con frenillos y quién se había puesto demasiado maquillaje. Intenté buscar algo interesante en cada cara, para así saber que de verdad lo intenté. Cosas como: ésta tiene una nariz muy recta, esa debería quitarse el pelo de los ojos; esa podía hacer publicidad para lápiz labial si su cara fuera tan perfecta como sus labios...
A veces ellas me miraban de vuelta, a veces miraban asustadas-- como si pensaran ¿Quién es este enorme bicho raro que me está mirando? A veces pensaba que ellas miraban con un poco de interés, pero quizás era solo mi ego que se había vuelto salvaje. 
De cualquier manera, nada. Incluso cuando ví los ojos de la chica que era - sin duda- la más sexy del parque y probablemente de la ciudad, y ella me devolvío una mirada que especulaba algo de interés, no sentí nada. Solo la desesperación por alejarme del dolor. 
Mientras pasaba el tiempo, comencé a darme cuenta de todas las cosas malas. Las cosas de Bella. Esa tenía el mismo color de pelo. Esa tenía los ojos de una forma parecida a los de Bella. Los pómulos de ésa, tenían su mismo corte. Aquella tenía la misma línea entre los ojos -- lo que me hizo preguntarme sobre qué estaba preocupada.
Eso era cuando me había rendido, porque era más que estúpido pensar que había elegido el lugar y la hora correcta para encontrarme a mi alma gemela solo porque estaba desesperado por eso.
No tendría razón de encontrarla acá. Si Sam tenía razón, el mejor lugar para encontrar a mi pareja genética sería en La Push y claramente nadie ahí caería en cuenta. Si Billy tenía razón, ¿entonces quién sabía? ¿qué hacía para un lobo más fuerte?
Vagueé de vuelta al coche y me rescosté contra la capó y jugué con las llaves. 
Tal vez era lo que Leah pensaba lo que ella era. Alguna clase de fin muerto que no debería pasar a otra generación. O quizás era que mi vida era una gran broma cruel y no había forma de escapar del final.
"Oye, ¿estás bien?. Hola. Tu ahí, con el auto robado"
Me tomó un segundo darme cuenta de que la voz me hablaba a mí y luego de un segundo decicí alzar mi rostro.
Una chica que me parecía familiar me miraba, con una expresión un poco ansiosa. Sabía porqué había reconocido la cara-- A ella ya la había catalogado. Cabello ligeramente rojizo, buena piel, algunas pecas doradas en sus mejillas y su nariz y sus ojos color canela.
"Si te sientes excesivamente arrepentido por alzar el coche"- dijo ella, sonriendo de forma que se formaron unos hoyuelos hacia su 
quijada "siempre puedes echarte para atrás"
"Es prestado, no robado", le dije. Mi voz sonaba horrible--como si hubiera estado llorando o algo así.
Avergonzado.
"Seguro, eso se lo creerá la corte"
Me enrojecí. "¿Necesitas algo?"
"En realidad no. Estaba bromeando respecto al auto, sabes? Es solo que ... te ves un poco alterado por algo. Oh, oye, soy Lizzie".
Ella tendió su mano.
La miré hasta que ella la dejó caer.
"En fin..." dijo ella incómodamente, "Me preguntaba si podía ayudar. Parecía que buscabas a alguien antes". Ella señaló hacia el parque y se encongió de hombros.
"Sí"
Ella esperó.
Yo suspiré. "No necesito ayuda. Ella no está aquí"
"Oh, lo siento"
"Yo también", murmuré.
Volví a mirar a la muchacha. Lizzie. Era bonita. Agradable como para intentar ayudar a un extraño que debía parecer loco. ¿Por qué no podría ser ella la indicada?¿Por qué todo tenía que ser tan malditamente complicado? Una chica simpática, bonita y un poco graciosa ¿Por qué no?
"Este auto es hermoso" dijo ella. "Es de verdad una lástima que ya no los fabriquen. Es decir, el cuerpo del Vantage es hermoso también, pero hay algo del Vanquish..."
Chica simpática que sabía de autos. Vaya. La miré a la cara con fuerza, deseando saber como funcionaba.Vamos Jake, imprinta ya.
"¿Cómo conduce?"
"Como si no lo creerías" le dije. Ella hizo una mueca al sonreír, claramente satisfecha por haberme sacado una civil respuesta intermedia y le di una gran sonrisa de vuelta.
Pero su sonrisa no alivio las afiladas y cortantes hojas que subían y bajaban por mi cuerpo. No importaba cuanto quisiera, mi vida no iba a componerse de esa manera.
No estaba en ese saludable lugar dónde Leah estaba llegando. No me era posible enamorarme como una persona normal. No cuando estuviera sangrando por otra persona. Tal vez--si fuera dentro de diez años y el corazón de Bella estuviera muerto desde hace tiempo y yo ya hubiera pasado por todo el proceso del duelo y estuviera completo en una pieza nuevamente--quizás entonces podría ofrecerle a Lizzie una vuelta en el veloz auto y hablar sobre los modelos y llegar a conocerla y ver si me gusta como persona. Pero eso no sucedería ahora.
La magia no iba a salvarme. Iba a tener que aceptar la tortura como un hombre. Aguantarme.
Lizzie esperó, tal vez con la esperanza que le ofreciera una vuelta. O tal vez no.
"Será mejor que le devuelva el auto al tipo que me lo prestó", murmuré.
Ella volvió a sonreír. "Me alegra que seas recto"
"Sí. Tu me convenciste".
Ella me miró entrar al auto, todavía un poco preocupada. Probablemente yo lucía como alguien que se iba a lanzar desde un acantilado. Cosa que quizás haría, si ese tipo de movimiento funcionara para un hombre-lobo. Ella se despidió con la mano una vez, sus ojos se arrastraban tras el coche.
Al principio, conduje con más cuidado en el camino de vuelta. No estaba apurado. No quería ir a dónde iba. De vuelta a esa casa, de vuelta a ese bosque. De vuelta al dolor del que había escapado. De vuelta a estar completamente solo con eso.
De acuerdo, estaba siendo melodramático. No iba a estar completamente solo, pero eso no era bueno. Leah y Seth tendrían que sufrir conmigo. Me alegraba que Seth no tuviera que sufrir demasiado. El niño no merecía arruinar su paz mental. Leah tampoco, pero al menos era algo que ella entendía. Nada nuevo acerca del dolor para Leah.
Dí un gran suspiro cuando pensé en lo que Leah quería de mí, porque ahora sabía que ella iba a obtenerlo. Aún estaba molesto con ella, pero no podía ignorar el hecho de que podía hacer su vida más fácil. Y--ahora que la conozco mejor-- pienso que ella probablemente haría lo mismo por mí, si estuvieramos en el lugar del otro.
Sería interesante, y también extraño, tener a Leah como compañera -- como una amiga. Íbamos a estar bajo la piel del otro bastante, eso era seguro. Ella no sería aquella que me dejara que me quejase, pero pensé que eso sería bueno. Probablemente iría a necesitar que me pateara el trasero ahora y entonces. Pero cuando se tratara de aquello, ella solo sería la única amiga que tuviera alguna oportunidad de comprender por lo que yo estaba pasando.
Pensé en la caza de esta mañana, y lo cercanas que estuvieron nuestras mentes en ese momento. No había sido algo malo. Diferente. Un poco miedoso, un poco incómodo. Pero también agradable en una extraña manera.
No tenía que estar completamente solo.
Y sabía que Leah era lo suficientemente fuerte para enfrentar conmigo los meses que se venían. Meses y años. Me cansó pensar en eso. Me sentía como si estuviera mirando un oceáno que tenía que nadar de orilla a orilla antes de volver a descansar.
Mucho tiempo que se venía y tan poquito tiempo antes de que comenzara. Antes de que me metiera a ese oceáno. Tres días y medio más y aquí estaba, malgastando ese poquito tiempo que me quedaba.
Comencé a conducir demasiado rápido de nuevo.
Ví a Sam y a Jared del otro lado del camino como centinelas, mientras corría hacia al camino a Forks. Ellos estaban muy bien escondidos en las gruesas ramas, pero yo los estaba esperando, y sabía que buscar. Asentí mientras pasé por donde ellos estaban, sin molestarme en preguntarme que habían heco en mi viaje.
Asentí hacia Leah y Seth también, mientras iba hacia la entrada de los Cullen. Estaba comenzando a oscurecerse y las nubes eran gruesas en este lado del sonido, pero ví sus ojos brillar con el brillo de las luces. Les explicaría a ellos después. Habría bastante tiempo para eso.
Me sorprendí al ver a Edward esperándome en el garage. No lo había visto alejado de Bella en días. Podría decir por su cara que nada malo le había sucedido a ella. De hecho, él se veía más pacífico que antes. Mi estómago se tensó cuando recordé de dónde venía esa paz.
Era muy malo eso-- con todo mi empollamiento--olvidé arruinar el auto.Oh bueno. Probablemente no hubiera podido pararme a hacerle daño a este auto, de todas maneras. Quizás el lo adivinó demasiado y es por eso que me lo prestó en primer lugar.
"Algunas cosas, Jacob", dijo, tan pronto apagué el motor.
Respiré pregundo y lo sostuve por un momento. Luego, lentamente, salí del auto y le lancé las llaves.
"Gracias por el préstamo" le dije amargamente. Aparentemente, tendría que ser pagado. "¿Qué quieres ahora?"
"Primeramente...se que eres averso a usar tu autoridad con tu manada, pero..."
Pestañeé, asombrado que él soñara con comenzar con esto. "¿Qué?"
"Si tu no puedes o no quieres controlar a Leah, entonces yo--"
"¿Leah?", le interrumpí, hablando entre los dientes. "¿Qué pasó?"
El rostro de Edward era duro. "Vino a ver porqué te fuiste abruptamente. Le expliqué. Supongo que podría no haber salido bien"
"¿Qué hizo ella?"
"Cambió a su forma humana y---"
"¿De verdad?", volví a interrumpirle, shockeado esta vez. No podía procesar eso. ¿Leah bajando la guardia en la boca de la guarida del enemigo?
"Ella quería hablar con Bella"
"¿Con Bella?"

Entonces Edward se molestó mucho. "No dejaré que Bella se vuelva a alterar así. ¡No me importa cuán justificada crea Leah que está! No le hice daño--por supuesto que no lo haría--pero la botaré de la casa si sucede otra vez. La tiraré al río--"
"Espera. ¿Que dijo ella?". Nada de esto me hacía algún sentido.
Edward respiró profundamente para recuperar su compostura. "Leah fue innecesariamente dura. No voy a pretender que entiendo porqué a Bella le cuesta dejarte ir, pero sé que ella no se comporta de esta manera para herirte. Ella sufre mucho por el dolor que te está infligiendo y a mí, por pedirte que te quedes. Lo que Leah dijo es innombrable. Bella ha estado llorando--"
"Espera. Leah le gritó a Bella por mí?"
Él asintió una sóla vez. "Fuiste defendido con mucha vehemencia"
Vaya. "No le pedí que hiciera eso"
"Lo sé"
Dí vuelta mis ojos. Por supuesto que él sabía. Él lo sabía todo.
Pero en verdad eso era algo de Leah. ¿Quién lo hubiera creído? Leah caminando a la casa humana de los chupasangre para quejarse de como había sido yo tratado.
"No puedo prometerte que controle a Leah", le dije. "No quiero hacer eso. Pero hablaré con ella, ¿de acuerdo? Y no creo que se repita. Leah no es de las que se frenan, así que probablemente se sacó todo del pecho hoy".
"Yo diría eso"
"En fin, hablaré con Bella también. Ella no necesita sentirse mal. Esto es por mí"
"Yo ya le dije eso"
"Por supuesto que lo hiciste. ¿Está ella bien?"
"Está durmiendo ahora. Rose está con ella"
Así que la psicópata era "Rose" ahora. él se pasó completamnete al lado oscuro.
Él ignoró mi pensamiento, continuando con una respuesta más completa a mí pregunta. "Ella...está mejor en alguna manera. Apartando la diatriba de Leah y la culpa como resultado".
Mejor, porque Edward había escuchado al monstruo y todo era adorable ahora. Fantástico.
"Es un poco más que eso", murmuró él. "Ahora que puedo escuchar los pensamientos del niño, es aparente que él o ella ha desarrollado remarcables habilidades mentales. Él nos puede entender, a un grado".
Se me abrió la boca. "¿Hablas en serio?"
"Sí. Parece que él tiene una vaga sensación que ahora la está hiriendo. Está intentando evitar eso, lo más posible. El...la ama. Ya la ama".
Me quedé mirando a Edward, sintiendo como si mis ojos se salieran de sus cuencas. Debajo de toda esa incredulidad, podía ver que este era el factor crítico. Esto era lo que había cambiado a Edward -- que el monstruo lo había convencido de este amor. Él no podía odiar lo que amaba a Bella. Era probablemente por eso que no podía odiarme. Había una gran diferencia de todas maneras. Yo no la estaba matando.
Edward continuó, como si no hubiera escuchado todo eso.
"Creo que el progreso es más rápido de lo que juzgamos. Cuando Carlisle regrese--"
"¿No han vuelto?", corté afiladamente. Pensé en Sam y en Jared vigilando el camino. ¿Se pondrían curiosos por lo que estaba pasando?
"Alice y Jasper sí. Carlisle envío toda la sangre que pudo adquirir pero no era tanta como el esperaba. Bella usará lo que trajeron otro día mientras su apetito crezca. Carlisle se quedó para intentar con otra fuente. No creo que eso sea necesario ahora, pero él quiere tener todo cubierto por cualquier eventualidad"
"¿Por qué no es necesario? ¿Si ella necesita más?"
Puedo decir que el estaba mirando y escuchando mi reacción con cuidado mientras él explicaba. "Estoy intentando convencer a Carlisle que haga nacer al bebé en cuanto el vuelva"
¿Qué?
"Parece que el niño está intentando evitar movimientos bruscos, pero es difícil. Se está poniendo muy grande. Es una locura esperar, cuando claramente se ha convertido en algo más que lo que Carlisle anticipó. Bella está muy frágil para posponer".
Seguían mis piernas golpeando el suelo.
Primero contando con el tremendo odio de Edward hacia las cosas. Ahora me dí cuenta que pensé en esos cuatro días como algo seguro. Me había asegurado de eso.
El infinito oceáno de duelo que esperaba se estrechó frente a mí.
Intenté recuperar mi respiración. 
Edward esperó. Le miré a la cara mientras me recuperaba, reconociendo otro cambió ahí. 
"Tu piensas que ella lo logrará", susurré.
"Sí, eso era lo otro de lo que quería hablarte".
No pude decir nada. Luego de un minuto, él continuó.
"Sí", el volvió a decir. "Esperando como hemos estado para que el niño esté listo, eso sería locamente peligroso. En cualquier momento sería demasiado tarde. Pero si fueramos proactivos al respecto, si actuaramos rápidamente, no veo razón porqué esto iría mal. Sabíendo que la mente del niño es de una ayuda increíble. Agradecidamente, Bella y Rose están de acuerdo conmigo. Ahora que las convencí que es seguro para el niño que procedamos, no hay nada que impida que trabajemos en eso".
"¿Cuándo volverá Carlisle?", le pregunté aún susurrando. Mi respiración no había vuelto aún. 
"Mañana al mediodía".
Mis rodillas temblaron. Me tuve que agarrar al auto para sostenerme. Edward me alcanzó, como si me ofreciera apoyo, pero después lo pensó mejor y soltó sus manos.
"Lo siento", susurró él. "Siento mucho el dolor que esto te causa, Jacob. A pesar de que me odias, debo admitir que no siento lo mismo por tí. Pienso en ti como...como un hermano en muchas maneras. Un camarada, al menos. Me arrepiento de que sufras más de lo que te puedas dar cuenta. Pero Bella va a sobrevivir"-- cuando dijo eso, su voz sonó casi violenta-- "Y sé que eso es lo que de verdad te importa a tí".
Probablemente él estaba en lo cierto. Era difícil de decir. Mi cabeza daba vueltas.
"Así que odio hacer esto ahora, cuando ya estar lidiando con tantas cosas, pero, claramente hay poco tiempo. Tengo que pedirte algo--rogarte, si es necesario"
"No me queda nada", mascullé.
Volvió a levantar su mano, como si la fuera a poner sobre mi hombro, pero luego la dejó caer como antes y suspiró.
"Sé cuanto has cedido"- dijo él en voz baja. "Pero esto es algo que tú tienes, sólo tú. Se lo estoy pidiendo al verdadero Alfa. Le estoy pidiendo esto al heredero de Ephraim".
En ese momento ya no podía contestar.
"Quiero tu permiso para desviarnos de lo que acordamos en nuestro tratado con Ephraim. Quiero que nos concedas una excepción. Quiero tu permiso para salvarle la vida. Tu sabes que yo lo haría de todas maneras, pero no quiero romper el destino contigo si hay alguna manera de evitarlo. Nunca fue nuestra intención faltar a nuestra palabra, y no lo haremos ligeramente ahora. Quiero tu comprensión, Jacob, porque tu sabes exactamente por qué hacemos esto. Quiero que la alianza en nuestras familias sobrevivan cuando esto se acabe".
Intenté tragar. Sam, pensé. Es Sam a quien quieres. 
"No, la autoridad de Sam es asumida. Te pertenece a tí. Tu nunca se la quitarás. Pero nadie podrá estar de acuerdo correctamente a lo que te estoy pidiendo excepto tú" 
No es mi decisión.
"La es, Jacob y lo sabes. Tu palabra en esto nos condenará o nos absolverá. Sólo tú puedes darme esto."
No puedo pensar, no lo sé.
"No tenemos mucho tiempo", se giró para mirar la casa.
No, no había tiempo. Mis últimos días se habían convertido en mis últimas horas.
No lo sé. Dejame pensar, sólo dame un minuto aquí ¿bien?
"Sí"
Comencé a caminar hacia la casa y él me siguió. Loco como tan fácil iba todo. Caminando por la oscuridad con un vampiro a mi lado. No me sentí inseguro o incluso incómod en verdad. Me sentí como caminando al lado de cualquier persona. Bueno, cualquier persona que huela mal.
Hubo un movimiento en el borde del gran césped y luego se escuchó un gruñido suave. Seth se encongió a través de los helechos y trotó hacia nosotros.
"Hey, niño", murmuré
Él sumergió su cabeza y yo acaricié su hombro.
"Está todo bien", le mentí. "Te contaré después. Lamento haberme ido así"
Él me gruñó.
"Oye, dile a tu hermana que se calme, ¿sí? Suficiente"
Él asintió una vez.
Me afirmé contra su hombro esta vez."Vuelve al trabajo. Te relevaré en un momento"
Seth se inclinó hacia mí, retrocediendo y galopó hacia los árboles.
"Él tiene una de las mentes más puras, sinceras y amables que he escuchado", murmuró Edward cuando cuando desapareció de nuestra vista. "Tienes suerte de compartir sus pensamientos"
"Lo sé", le gruñí.
Nos acercamos a la casa y nuestras cabezas se golpearon cuando escuchamos el sonido de alguien chupando por una pajilla. Entonces Edward se apuró. Se lanzó arriba de las escaleras del porche y desapareció.
-"Bella, amor, pensé que estabas durmiendo", lo escuché decir. "Lo siento, no me hubiera ido"
-"No te preocupes, es que me había dado mucha sed-- que me despertó. Qué bueno que Carlisle trae más. El niño va a necesitarla cuando salga de mí".
- "Cierto, es un buen punto".
- "Me pregunto si él querrá algo más", musitó ella.
- "Supongo que lo averiguaremos"
Entré por la puerta.
Alice dijo "Finalmente" y los ojos de Bella se posaron sobre mí. Esa irresistible sonrisa se posó en su cara por un segundo. Luego vaciló y su cara se cayó. Sus labios se apretaron como si evitara llorar.
Quería golpear a Leah en su estúpida boca.
-"Hola Bells", le dije rápidamente. "¿Cómo te va?"
-"Estoy bien", dijo ella
-"Ha sido hoy un gran día, ¿eh?. Un montón de cosas nuevas"
-"No tienes que hacer eso, Jacob"
-"No sé de que estás hablando", le dije, mientras iba a sentarme en el brazo del sofa cerca de su cabeza. Edward ya estaba en el piso.
Ella me miró con reproche. "Lo siento t--" , comenzó a decir.
Le agarré sus labios con mi pulgar y mí dedo índice.
"Jake", ella masculló, intentando quitar mi mano. Su intento fue tan débil que fue difícil creer que ella de verdad lo estaba intentando.
Moví mi cabeza. "Puedes hablar cuando no estés siendo estúpida"
"Bien, no lo diré", ella masculló.
Quité mi mano.
"¡Lo siento!", ella terminó rápidamente y luego gruñó. 
Dí vueltas mis ojos y le sonreí.
Cuando la miré a sus ojos, ví todo lo que estuve buscando en el parque.
Mañana ella iba a ser otra persona. Pero al menos estaría viva, y eso era lo que contaba, ¿verdad?. Me miró con los mismos ojos, o algo así. Sonrió con los mismos labios, casi. Ella todavía me conocía mejor que cualquiera que no haya tenido acceso completo al interior de mi cabeza. 
Leah podría ser una interesante compañía, incluso quizas una amiga verdadera --alguien que me sostendría. Pero ella no era mi mejor amiga como lo era Bella. Aparte del imposible amor que sentía por Bella, estaba también ese otro lazo y corría por la profundidad de mis huesos.
Mañana ella sería mi enemiga. O sería mi aliada. Y aparentemente esa distintición dependía de mí. 
Suspiré.
¡Bien! pensé, rindiendome a lo único que tenía. Me hizo sentir vacío. Adelánte, sálvala. Como heredero de Ephraim tienes mi permiso, mi palabra que esto no violará el tratado. Los otros tendrán que culparme. Tenías razón --no pueden negar que es mi derecho estar de acuerdo con esto.
"Gracias", el susurro de Edward fue lo bastante bajo para que Bella no escuchara nada. Pero las palabras fueron tan fervientes que, desde el rabillo de mi ojo, ví a los otros vampiros darse vuelta para mirar.
-"¿Y?", preguntó Bella, tratando ser casual. "¿Cómo estuvo tu día?"
- "Genial. Fui a dar una vuelta. Estuve en el parque".
-"Suena bien"
-"Seguro, seguro
De repente hizo una mueca. "¿Rose?", preguntó.
Escuché a la rubia reírse. "¿Otra vez?"
"Creo que he bebido dos galones esta última hora", explicó Bella.
Edward y yo nos quitamos del camino cuando Rosalie fue a levantar a Bella del sofá y la llevó al baño.
-"¿Puedo caminar?", preguntó Bella. "Mis piernas están tan rígidas"
-"¿Estás segura?", preguntó Edward
-"Rose me atrapará si me tropiezo. Lo que podría suceder con fácilidad ya que no los veo"
Rosalie puso de pie a Bella con cuidado, manteniendo sus manos en los hombros de Bella. Bella estiró sus brazos haciendo una mueca de dolor.
"Eso se sintió bien", ella suspiró. "Agh, pero estoy enorme"
De verdad que lo estaba. Su estómago era su propio continente.
"Un día más", dijo ella y se acarició la panza.
No pude soportar el dolor que eso me causó en una repentina puñalada. Pero intenté que no se me notará en la cara.Podría esconderlo por un día más, ¿cierto?
"Muy bien, entonces. Ups--¡oh, no!
El vaso que Bella había dejado en el sofa se inclinó hacia un lado, dejando que la oscura sangre cayera sobre la pálida tela.
Automáticamente, a pesar de que tres otras manos la detuvieron, Bella se agachó, tratando de alcanzarlo.
Hubo el más raro sonido amortiguante desde el centro de su cuerpo.
"Oh", ella jadeó.
Entonces ella se descompuso, cayéndo hacia el piso. Rosalie la agarró en el mismo instante, antes de que pudiera caer. Edward también estaba ahí, las manos salieron del sofá. El lío de la sangre se había olvidado
"¿Bella?", preguntó él y entonces, sus ojos se salieron de foco y el pánico atravesó sus caracterísitcas.
Medio segundo más tarde, Bella gritaba.
No era solo un grito, era un chillido sangriento de agonía. El horrirífico sonido se cortó con un gorjeo, y sus ojos se dieron vuelta en su cabeza. Su cuerpo se doblaba y se arqueaba en los brazos de Rosalie, y entonces Bella vomitó una fuente de sangre.

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