26 may. 2012

“En el camino”: La película de una generación



Estreno mundial. La novela de Kerouac saltó finalmente al cine, de la mano del brasileño Walter Salles, con Kristen Stewart como una de sus protagonistas. El director y los intérpretes hablan de la Generación Beat.
Más de medio siglo después de publicada, y con una historia de producción que supera las tres décadas, se estrenó ayer finalmente la versión cinematográfica de En el camino, adaptación de la novela de 1957 de Jack Kerouac que dirigió el brasileño Walter Salles. El filme, protagonizado por Sam Riley, Garrett Hedlund y Kristen Stewart, está aquí en la competencia por la Palma de Oro.

La película del director de Diarios de motocicleta toma la célebre novela de la llamada “Beat Generation”, publicada en 1957 y centrada en las experiencias entre fines de los ’40 y principios de los ’50 del propio Kerouac, cuyo alter ego en la ficción se llama Sal Paradise (Riley), y en sus viajes a través de los Estados Unidos en compañía (o en la búsqueda) de Dean Moriarty (Neal Cassady en la vida real; Hedlund en el filme). Junto a ellos, entran y salen de la historia Marylou (Luanne, esposa y luego amante de Cassady en la realidad; Stewart en la película); Camille (Carolyn Cassady/Kirsten Dunst); Old Bull Lee (William S. Burroughs/Viggo Mortensen) y Carlo Marx (Allen Ginsberg/Tom Sturridge), entre otros.

La película, en su estructura y relación central, tiene mucho en común con Diarios de motocicleta (incluyendo la música de Gustavo Santaolalla). Aquí, a través de varios viajes y diferentes circunstancias a lo largo de un lustro, vemos el pase de la inocencia a cierto grado de madurez de Sal a partir de sus aventuras “en el camino” siguiendo a Neal. Esta serie de viajes fundacionales y personajes inolvidables del libro son recreados por Salles con su habitual talento para la puesta en escena, las historias en movimiento y las relaciones entre amigos íntimos. No es un realizador que vaya a sorprender con elecciones cinematográficas fuertes, y su moderna y prolija corrección estética es también un límite para las ambiciones del filme.

Los tres protagonistas, además de Salles, Mortensen y otros actores y productores estuvieron en la conferencia de prensa que siguió a la première mundial del filme aquí, ayer por la mañana. “Mi padre compró los derechos de la novela en 1979 –dijo Roman Coppola, uno de los productores del filme, hablando por supuesto de Francis-. El quería hacerla entonces, pero pasaron muchos directores y guionistas, y nunca se pudo concretar. Walter apareció en un momento y dijo: ‘Creo que puedo hacerla’, y nos pareció que era la persona ideal para el trabajo, era natural después de ver Diarios de motocicleta. Y gracias a su empuje finalmente se pudo hacer”.

“Viajamos miles de kilómetros filmando esta película –dijo Salles, que también hizo un documental sobre el rodaje, In Search for On the Road-. Durante cinco años entrevistamos personajes que están en el libro, familiares o personas relacionadas con ellos, poetas de esa generación que cambió la cultura mundial, y gente como David Byrne o Wim Wenders, que fueron muy influidos por ellos. Fue muy importante la visita de John Cassady, el hijo de Neal, que nos dijo algo que fue fundamental para todos. Que el libro no cuenta la historia de la ‘Beat Generation’, sino de lo que la precede, un poco como Diarios… habla del principio de una generación que estaba teniendo allí su primer despertar político. Acá pasa lo mismo con esta generación que buscaba libertades que le habían negado y al hacerlo expandieron las fronteras de la cultura en un país muy conservador”.

Por el lado de los actores, la más buscada era sin dudas la actriz de Crepúsculo, que tiene aquí un papel muy diferente al de esa saga y que seguro sorprenderá a los fans que sólo la tienen por esas películas, debido a la enorme energía –y entrega- sexual del personaje, que tiene escenas de sexo con los dos protagonistas a la vez. “Me interesó encontrar las emociones de Marylou/Luanne –dijo Stewart en relación a su personaje y la persona que lo inspiró-. El personaje está en la página, es estimulante. Marylou te golpea en el rostro, dulcemente. Ella estaba siendo ella misma, no se rebelaba contra nada. Lo que quería era estar con la gente que amaba. Es totalmente humana”.

Respecto a las escenas de sexo, la actriz que es famosa por un personaje que no las tiene, bromeó: “Pero Bella quiere tenerlas”. Y agregó respecto a este filme: “Yo tenía 16 años cuando hablé con Walter sobre este rol por primera vez (ahora tiene 22), y si bien es la edad que ella tenía en el principio de la historia, a mí me vino muy bien poder crecer un poco. Yo era más infantil a mis 16 años... Me encantó hacer las escenas, llevar la situación lo más lejos posible. Me gustaba que ella fuera provocadora y viviera tan fuerte las experiencias. Ni pensé sobre cómo hacer las escenas de sexo. Sabía que siendo honesta no tendría nada de lo que avergonzarme”.

Viggo, que se sentó y mostró una bandera del equipo de hockey de Montreal, Canadiens –que tiene los mismos colores que San Lorenzo-, habló de su experiencia de hacer la película y de su interpretación del también célebre Burroughs. “Había leído el libro a los 17, 18 años, y un par de veces después, pero si no lo releés es algo que se muere –explicó-. Así que volví a hacerlo y me di cuenta de lo pertinente que es ahora, que hay tantos movimientos de protesta en América del Norte, Europa y Oriente medio liderados por gente joven que lleva el espíritu de aquellos tiempos. Hoy hay una sensación similar de ‘¿por qué no hacerlo o decirlo?’ que tenían ellos, un rechazo del status quo que sigue ahora. Sé que fue difícil esperar 30 años para filmarla, pero éste es el momento ideal para que una nueva generación descubra el libro y se identifique con su espíritu”.


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